miércoles, 23 de septiembre de 2015



Para leer con:  
"Amami Alfredo" - La Traviata (Verdi)




Destilaba justo el aliento para respirar y parecía encadenada a un mundo sepultado en lo más profundo de su ser. Indiferente a las miradas que suscitaba, cuando levantaba sus ojos del suelo y los fijaba en ti sentías frío. No pude evitar fabular con ella y por unos instantes la imaginé sola, parada, quieta y en silencio, con la garganta rota, después de haber gritado un adiós con todas sus fuerzas a alguien que, quizá, ni siquiera la miró al partir.

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