"La misión de la filosofía desde sus orígenes ha sido proponer un ideal. La gran filosofía es ciencia del ideal: ideal de conocimiento exacto de la realidad, de sosiedad justa, de belleza, de indiniduo.
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| El Pensador, Rodin |
En lo que se refiere sólo al ideal humano (paidea), un repaso histórico urgente empezaría por Platón, que encontró en su maestro, Sócrates, la personificación de la virtud; Arsitóteles ontroduce el hombre prudente; Epicuro, el sabio feliz; Kant, el hombre autónomo; Nietzsche, el superhombre; Heidegger, el Dasein originario o propio...Un ideal muestra una perfección, que, por la propia excelencia de un deber-ser hecho en él evidente, ilumina la experiencia individual, señala una dirección y moviliza fuerzas latentes. Los filósofos citados, yotros que podrían traerse, son pensadores del ideal y justamente eso hace grande su pensamiento y la lectura de sus textos perdurablemente fecunda. Esta observación enlaza con el segundo de losaspectos de la gran filosofía que deseo destacar.
La filosofía se asemeja a laciencia, en que, como ésta, sus instrumento de trabajo son losocnceptos. Pero los conceptos de lasciencias empíricas son verificados en los laboratorios o los experimentos. En cambio, nadie ha verificado nunca las las proposiciones filosóficas dePlatón. Si volvemos a Platón una y otra vez no sedebe a que la veredad de su filosofía haya sido validada empíricamente sino a que su lectura sigue siendo de algún modo significativa. En esto la filosofía se hermana con la literatura, no con la ciencia: dado que la prueba explícita le está negada, el filósofo produce textos que han de convencer, de persuadir, de seducir, y en este punto en nada esencial se diferencia del literato que usa con habilidad los recursos retóricos para mover al lector y captar su asentimiento. De ahí, que en la abrumadora mayoría de loscasos, la gran filosofía, pensadora del ideal en cuanto al contenido, suele ir aparejada a un gran estilo en cuanto a la forma.
El filósofo es sobretodo, como el novelista, el creador de un lenguaje y el daministrador de una cuantas metáforas eficaces con las que manufactura un relato veraz -aunque inverificable- para el lector.
Esta función retórica de la filosofía es algo que, por desgracia, ha ido echando al olvido la filosofía contemporánea acaso porel vano achaque de querer parecerse a la ciencia. Los dos últimos libros realmente influyentes, Teoría de la Justicia de Rawls (1971) y Teoría de la Acción Comunicativa
de Habermas (1981), son ambos piezas literariamente muy negligentes, áridas, técnicas secas y demasiado prolijas, que reclaman un lector especializado y muy paciente dispuesto a acompañar al autor en todo los tediosos menadros intermedios que preceden a las conclusiones, ciertamente susceptibles de ser presentadas con mayor claridad, brevedad y atractivo. Lejos qeudan los tiempos en que los filósofos- Russell, Sartre- merecían el Premio Nobel de Literatura..."
-De J.Gomá Lanzón, ensayo.